20100727

PRENDAS, Carlos Godoy


La abuela decía
masticá cincuenta veces antes de tragar.
Lavate dos veces los pies
y las axilas también.
No mirés de cerca el tele,
te va a dar cáncer.
No tomés soda,
vas a crecer débil.
El café hace mal a los niños.
Solo dos cucharaditas de azúcar,
y una sola de chocolate,
es para que tome color nomás.
Untá la manteca,
no cortés pedazos.
Sacá el pito de la casita,
que quede bien lavado.
Cepillate también la lengua.
La raya va al medio,
al costado la usan los rebeldes.

20100724

QUE CONTIENE LÁMINAS, Francisco Garamona


El Temple

Jugamos en las ramas con pesadas cabezas planas,
la habitación tiene un sentido. Y el sonido nos traía
la oscuridad como una fiesta para la que se habían
apagado las luciérnagas y los últimos fuegos.
¿Qué era ese silbido en los oídos, la masa
acuosa del temple en el constante bailar?
Esos libros que están al costado de la lámpara,
la frase que vuelve cubriendo con su estela
el despegue laborioso, controlado.
Los animales que amamos se van cerca del fuego,
y parecen que buscan su muerte persiguiéndose
por troncos y vallas. Y también esos pequeños
con que nos calentamos, todavía podemos
tocar sus narices, dejarlos rondar con sus
patas que marcan un camino sin fisuras
donde nos encontramos sin hablar.
Los útiles, las puntas de unos lápices
en un cubo fluór movidos por el viento.
La nota escrita con la lapicera sostenida
en la punta de dos dedos como una estrella temblorosa
y helada abriéndose una y otra vez.
Un hundimiento preserva las huellas anteriores
a esta tarde vistas en la luz marrón de una taza.
Si alguien se detuvo a contemplar el equilibrio
que se unía lejos de aquí, ese espacio
que resaltan las ramas para que nos acostemos.
Una laguna rosa se enciende en el momento de jugar
a encontrar adentro nuestro el lugar de las criaturas.

20100723

RESQUICIOS, Judith Filc




7.

la ve desde su oscuro refugio en el

zaguán arrastrando su

carrito

parece cargado hasta los

topes pero ella mantiene

los ojos fijos en

la vereda a la

espera de nuevos

hallazgos

meticulosamente revisa los

tachos todo está

acomodado prolijamente para

aprovechar cada rincón

desde el zaguán

bajo el halo amarillo de las luces

la ve cada tanto detenerse

sacar un papel doblado en

ocho y agregar otro

objeto a su

lista

ella trata de identificar el

botín

hay un

zapato de

taco alto azul

eléctrico un

paraguas

un maletín papel de regalo apenas

ajado una silla de tres

patas un estéreo

servilletas blancas de papel

varias botellas vacías un candado una

estola apolillada

ella deja su

refugio y se acerca tímida

quiere saberlo todo quiere

razones planes la

combinatoria detrás de la

lista

pero no atina a preguntar que ya

la ve mirarla aterrada y

alejarse

la cabeza baja

las manos tensas sobre el

carrito

empujando


20100722

ROSARIO, Alejandro Rubio


Los mitristas


Bajo el imperio de un pensamiento ejecutivo
se irguió para los siglos esta alegoría de la patria
que viniendo desde el cabarute decadente,
aturdido y con cuatro copas de más,
el escéptico mira sin entender.
La América futura, ¿está opuesta o al lado
de la indígena? La constitucional,
¿sostiene una espiga o una espada?
Si no es que sostiene un libro
de Beatriz Guido. Capital provisional de la república,
la ciudad duerme amenazada; sus guardianes
están de francachela y el liberal
que se acerca desde el río sonríe con desprecio.
Como un sábalo que se pesca por ocio y se desecha
porque los frutos a conservar son otros,
trofeos de altura y líneas monumentales
pero no este mareo bípedo que dificultosamente
sube los escalones con cuidado senil,
el escéptico se siente ajeno, inútil,
extranjero y criminal. El mitrista
se ha detenido junto al cuenco
que central contiene el homenaje
a los caídos; baja la cabeza, parece meditar.
El otro alienta la esperanza vana
de que el efecto lo impresione
como a cualquier argentino con sangre;
pero las manos en los bolsillos, la mueca
que en la sombra se adivina de los labios
habituados a la lisonja y el sarcasmo
lo disuaden rápido y solo con su vergüenza
también, como las figuras que en un manual
de historia gesticulan convulsas por un lapso,
desea la toma, saqueo e incendio
de la urbe fenicia que comparten.

ROTA, Leandro Uría

(novela)



Pude haber aterrizado en Buenos Aires. Pero aterricé en Montevideo. Fue casi un acto reflejo y nadie protestó. Los pasajeros ya están acostumbrados a los cambios abruptos de destino. La última vez que bajé en Ezeiza fue hace un año y medio. No creo que haya vuelto a ser un destino recomendable pese a que su torre de control dice lo contrario. La calificación de seguridad del aeropuerto argentino viene empeorando año tras año porque suelen engrasar la pista, poner bombas y amordazar guardias de seguridad.
Uruguay, en cambio, tiene otras características. Como es un país más pequeño, hay más relaciones cara a cara entre sus habitantes. Esto pone cierto coto al terror porque es más fácil detectar a sospechosos.
En el puerto de Montevideo, tomo el ferry hacia Buenos Aires y me acompañan algunos pasajeros que venían en mi avión. De repente, sentimos un sacudón. El canal de acceso se vuelve oscuro y no se ve nada por las boyas rotas a propósito y las balizas corridas de lugar. Sin dilaciones, nos piden que subamos a las balsas del ferry. Remando, llegamos a la orilla de a decenas cada 40 minutos.
En el camino a casa, compro el diario. El título principal es “El mundo rota”. El artículo dice así: “Luego de fomentar una andanada de guerras sin fin y de haber fracasado en la lucha contra el terrorismo, la barbarie y los muertos en casa cada día, el gobierno de los Estados Unidos renunció ayer en pleno. La conducción cayó en manos de un gobierno colegiado de las Naciones Unidas que promete dar paso a un nuevo tipo de internacionalismo y a una administración mundializada”...

20100719

RUTA 2, Fernanda Nicolini



no se camina por una ciudad nueva con el pecho
amarrado como cuando se vuelve a la geografía negada
por qué decís que hay que sacarse fotos con
las nenas que lo piden como si fuera una estrella
apenas reconocida por unos versos
no soy yo
esto es un museo espacial en una isla en frente de un morro
paredes adornadas con nombres familiares: quién los lee
afuera no hay turistas sólo un carro con bocadillos de los que
se fríen demasiado
en la guía recomiendan no comprar.

la tarde se hace igual en todos lados
al mar lo ves contra la línea
que no te cansa porque entre los edificios ya no existe

***

divido los inviernos en dos: el que nevó y los otros
el agua siempe gris de mayo a octubre y las medias
no cubren las piernas a la madrugada
tengo que caminar hasta el colegio de la loma
sin corbata la tuya negra a rayas como mafioso pensás
y las teorías de la vida ascética en un papel se arrugan
en el bolsillo del saco del mismo costado del que doblás el brazo
para entrar acompañado a una fiesta.

20100715

RUTA DE LA INVERSIÓN, Daniel Durand



Luz y oscuridad

Llego, entro, prendo la luz de la cocina
y sorprendo a las hormigas coloradas
puliendo los platos y cargando
todos los restos de comida.
No me molestan, pero mentalmente
las advierto sobre la superpoblación:
hasta ahora el ecosistema se mantiene.
Sin embargo, si consigo trabajo,
comeré más, vendrán amigos y mujeres,
habrá más restos, ustedes crecerán
y tendré que echar insecticida.
Sólo esta pobreza puede mantenernos
delicadamene unidos.

20100712

SALA DE ESPERA, Vanina Colagiovanni


Profusión de nadadores
sobre las aguas del mundo
brazos en alto a su turno
se hunden en la dimensión sobrenatural
de la espuma
la conciencia deviene en otro movimiento
bancos de arena se abren pidiendo silencio
mientras los cuerpos cavan
caminos en la sombra atlántica
piernas musculosas nucas de gomaespuma
entibian el aire
se adormecen
en una sacristía sin gravedad
éxtasis infantil
nadar o desdoblarme
dividirme en miembros largos
y pausas de líquido pesado
aprendiendo sin saber todos los movimientos.

20100709

SIRENAS EN LA CAMA, Vanna Andreini



Vivo mi edad media
no me llegan
las informaciones
del mundo
sino por destellos
reverberaciones instantáneas
breves dolores
en mis ojos
luego nada
come gli Umbri
entre bosques sin mar
soy oscura
desconozco la civilización
sospecho de los globalizados
no miro el noticiero
no me hace falta mediatizar
el desconsuelo
èl
me narra los sucesos
yo
por los puentes de hidrógeno
paso
hasta la escuela

las madres jóvenes son otro grupo.

20100706

SOBRANTES, Alejandro Rubio


Kurdistán

Cansados de mirar a través de las ramas
del paraíso la luna que seca y constante
emitía su luz como la antena
emite las ondas de Continental que en ese momento
narraban al andurrial las noticias
de la guerra contra los kurdos – nosotros,
cortados por la misma tijera en papel crepé,
muñequitos que la madre hace para que el niño
aprenda, si es posible antes que el padre,
el proceso en serie de la virilidad - ,
con el estómago lleno de humo y los dientes amarillos
nos tomamos el 96 hasta Ciudadela.
Nos sentamos en la estación a esperar
el último tren que debía traer
los cajones de uvas verdes para la loba,
la zorra, ésa. Como era delgado y frío
el aire que rodeaba los monoblocks a la distancia
de un disparo de 22, imaginamos
montañas donde moles marrones abultaban
y sobre ellas guerreros con las mejores pieles,
ésas que tienen las especies en extinción.
Detrás de una columna un chancho fumaba
y el escudo del uniforme se tocaba con los dedos
de uñas comidas por mala costumbre y por vicio.
Hasta que uno, el más sabio o el más tonto
o uno que no se sabía si era o se hacía
u otro, en fin, que se las daba de pillo
aunque era nabo, pronunció las palabras mágicas
y nos adentramos más hacia el este,
hacia el río de león que si no llevaba
un raviol llevaba un canelón.

20100702

TANQUE AUSTRALIANO, Marcelo Leites


Un círculo de agua cristalina
contenida por paredes de chapa
circular y oxidada.
El tanque australiano está en una loma
escondido a los ojos del caminante
por una higuera que lo rodea
y lo protege.
Ramas con jazmines amarillos dentro del tanque.
Un colibrí de aspas vertiginosas pasa
inmóvil entre las ramas.
Dos chorros bajan por dos caños grises:
uno, para renovar el agua del tanque,
al otro llega el agua residual del riego
del gran jardín que no se ve desde el tanque
y donde hay una huerta, aguaribays, sauces,
gomeros, robles, paraísos y otros vegetales.
La perspectiva abrupta de la hondonada
se amortigua por inmensas hectáreas
ordenadas como campos de golf,
aunque aquí y allá hay arbustos,
yuyos, perros y caballos.
Aquí no llegan los ruidos de la ciudad
y el aire huele a pescado y a barro
del Uruguay siempre presente.
No se trata de una escena bucólica
sino de una ventana para mirar
el mundo.

20100629

TODAS LAS PALABRAS PARA DECIR ROCA, Gary Snyder

Traducción de Bárbara Belloc




Siwashing It Out Once in Suislaw Forest

I slept under rhododendron
All night blossoms fell
Shivering on a sheet of cardboard
Feet stuck in my pack
Hands deep in my pockets
Barely able to sleep.
I remembered when we were in school
Sleeping together in a big warm bed
We were the youngest lovers
When we broke up we were still nineteen
Now our friends are married
You teach school back east
I dont mind living this way
Green hills the long blue beach
But sometimes sleeping in the open
I think back when I had you.


Desaprendiendo la lección una vez en el bosque de Suislaw

Dormí bajo rododendros
toda la noche llovieron capullos
temblando sobre una plancha de cartón
los pies contra la mochila
las manos hundidas en los bolsillos
pudiendo apenas conciliar el sueño.
Recordé cuando íbamos al colegio
cómo dormíamos juntos en una cama grande y tibia
éramos los más jóvenes amantes
cuando rompimos teníamos aún diecinueve años
y ahora nuestros amigos están casados
vos sos maestra de escuela en la costa este
a mí no me importa vivir así
verdes colinas la larga playa azul
pero a veces durmiendo a la intemperie
me acuerdo de cuando te tenía.

20100626

TRANSFORMACIONES, Julia Sarachu

Autoconsistencia

Soy cauta,
No pronuncio una palabra
Si antes no explota en mi garganta.
Porque pienso,
Cada transformación
Inmoviliza el universo.
Yo misma
soy una estrella congelada
que viaja del centro a las aristas
y sólo al profundizar en su centro
se libera.
No quiero
servidumbres encubiertas
ni palabras que debilitan
ni poderes que se deshacen como bosta seca.
Porque cuando Prometeo le dio el rayo a los hombres,
la víbora perdió su veneno
y aquellos su Pan.
Voy a ver
qué se mueve bajo el agua del río
y la tintura del álamo que sangra.

20100623

TRAVELLING, Vanina Colagiovanni


Peces

Con peces en el cuerpo
naranjas como tu bolso preferido
o el pañuelo en el cuello,
con mirada de nena y sonrisa vegetal
no hiciste mejor cosa que decirme,
después de haber dormido juntos,

la quiero a ella más que a vos.

No tuviste mejor idea que llevarte,
a la mañana mientras yo dormía,
la torre blanca
como un talismán,
dejando mi juego interrumpido,
porque creías haber soñado que estabas presa
en la diminuta pieza de ajedrez
y siempre es mejor llevar la propia cárcel con uno,
antes que huir imprevistamente de la muerte
hacia una ciudad cercana
para encontrarla esa misma noche
en un barrio desconocido.

20100620

TRILOGÍA SACRA, Juan Desiderio



No es la Alhambra
ni un parque lunar.
A Olga le gusta bailar,
soltarse el pelo
detrás de los cajones,
las botellas verdes
de la leche,
morder los algodones
que Olguita guarda
en su claustro original.

Un patio de almacén es
la cara insomne de labios pintados
y una rata negra
que acaricia Olga
y esa carcajada
al amanecer.

20100617

UN CATÁLOGO DE TODO LO QUE HAY, María Paz Levinson



el sol de invierno no quema.
En tu cabeza todos los balnearios
a la noche son iguales
fuera de temporada pierden sus
características propias para ser todos
viviendas arena mar
el dibujo de un pueblo fantasma
tiene una única pizzería abierta:
una graciosa escena familiar
donde el hijo y la madre se pelean
por la música que tiene que sonar
y las casas están todas solas
las casas están todas solas.

20100615

UNA EXPLICACIÓN PARA TODO, Darío Rojo


El primer peinado Leyendecker


En el principio la suspicacia dio nombre a los seres.

Después, en la perfecta conjetura del presente
perdimos el don del impedimento y alzamos este muro
en el que hoy se agolpan las más feroces banalidades.
Desde entonces una consumada incapacidad
comenzó a destinar nuestros mejores trajes
a minuciosos baños de inmersión, los mismos
con los que presenciábamos colosales partidas de bochas
con el único objetivo
de ocultar nuestra verdadera tarea en las ciudades:
la de acumular imágenes de asnos
que empujan objetos de un lugar a otro.

Fue ahí donde escuché decir: “El compás
previsto por Von Schwedler se cerró”;
entonces supe de inmediato
que el único privilegio que arrastraría hacia la costa
era el de la imposibilidad; pero no precisamente la suprema,
más bien la de perfil torpe y operativa en el desdén.

Por eso, aunque me entretenga observando
desde un periscopio de juguete
el resplandor de un horizonte artificial,
debo disculparme y decirte en lengua muerta:
vete; no tengo más hielo para ti.

20100611

VENTANAS ALTAS, Philip Larkin




Traducción de Marcelo Cohen
Ventanas altas


Cuando veo una parejita e imagino
que él se la coge y ella toma
píldoras o usa un diafragma,
sé que es ese el paraíso

que todo viejo soñó la vida entera:
ataduras y prejuicios desechados
como una cosechadora obsoleta, y los jóvenes
deslizándose sín límites, ladera abajo,

hacia la felicidad. Me pregunto si
cuarenta años atrás, mirándome, alguien
habrá pensado: Eso es vida;
nada de Dios, ni de sudar de noche

pensando en el infierno, ni de ocultar
lo que opinas del pastor. Ese y sus
amigos se deslizarán, maldita sea,
libres como pájaros.
Y de inmediato,

más que en palabras, pienso en ventanas altas:
el cristal en donde cabe el sol y, más allá,
el hondo aire azul, que nada muestra,
y no está en ninguna parte, y es interminable.

20100610

VENTANAS NUEVAS, Primož Čučnik




Los ciclistas


Quién los habrá mandado a girar

bípedos pedales y a sonreír en un día de mayo.

Quién circuló con ellos en un día perfecto

y rebotó como un destello en

los cuerpos brillantes encajados entre los rayos.

Planetas que entre ellos se mueven de lejos

sin gravedad, en cámara lenta,

o muy rápido, como una reacción apresurada,

inscrita en una película muda

– una prueba de amor.

Vendedores en negro de frutillas y cerezas.

Borrachos, antes de que la temperatura supere los treinta.

Ancianas ocupadas con la pensión

y bancarios de cuello blanco ocupados con las ancianas.

Peluqueros al aire libre, músicos callejeros o

mozos con trabajo temporario en bares, y policías,

ocupados con el orden público y los músicos barulleros.

Buscadores de la paz y de la paz privados.

Una vendedora de ramilletes & aquellos que «no, gracias» agradecen.

Skaters con ropa holgada & basureros de naranja y verde.

Quién (los) envía en la oscuridad a girar la rueda dentada,

a los que misteriosamente saben,

tal como se refleja en sus rostros.

Uno u otro o quizás todos a la vez,

llamados de trescientas maneras

diferentes a enviar postales

de la ciudad que abandonan

a la ciudad que se dirigen,

forasteros expuestos al sol,

aquellos que dan dinero y aquellos que lo quitan,

aquellos que planifican y aquellos que se encuentran

en el instante que se abre –

en una prueba indolora.

Cada uno tiene su explicación y

los usuarios de la vía pública tendrían la suya.

Los diarieros, que reparten consejos incluso

en su tiempo libre, y los especialistas de la alimentación sana,

los viejos creyentes convenciendo a nuevos conversos,

una hoja de diario pisoteada en el suelo

y lo que se ve en la borra de café,

lo que se extrae de las cartas,

lo que se oye en la nave de la iglesia

y lo que está clavado en las paredes de la subcultura.

Andan en bicicleta,

en la suntuosidad de una leve ebriedad. Sobrios,

con dioses en el manubrio y con bolsos,

serpentean entre los caminantes.

Golpeados por un choque,

sin lesiones, sólo a veces con las horquillas

dobladas y una cámara perforada,

conductores de una leve ebriedad.

Pero el viento,

que sopla alrededor de las perneras con clips,

dará una respuesta diferente.

Apoyándose en los cuerpos sentados quiere

que se levanten.

Que se apoyen con todo su peso en los pedales

y que lo corten.

Eso quiere el viento de cambiantes direcciones

que les sopla en el pecho.

El impredecible viento solar.

Trae el invierno y tiempos difíciles para los ciclistas.

Todo lo torna en una cuestión sobre su ausencia.

Las muchachas los echan de menos y los niños

no saben qué hacer con sus chupetes y sus ojos de asombro.

Los punkers creen un su inminente venida

y los raperos los usan en las rimas.

Las abuelas remiendan las cadenas

para un nuevo período en el paraíso –

el zigzagueo entre los peatones,

el emparche de cámaras, el chillido de los frenos –


el intento de pedalear en la oscuridad

WARNES ALBERGUE, Mariana Bustelo


La ocupación


Los hombres de Saavedra
fueron los encargados
de ocupar el edificio

Perseguidos por un crimen
borraron las huellas
a fuego lento
incineraron sus casas
Una congregación reunida
en el calor de colchones
y otros muebles inflamables

Van a limpiar la tierra
tirar debajo de la alfombra
las miguitas cuando lleguen

El hormigón es un imán:
del balneario norte salen
nuevos conquistadores

Junto al río las familias
colgadas de los postigones
con canastas de pic nic
De vez en cuando un papá
entra al agua
rescata una pelota del ahogo

Van a limpiar la tierra:
no hay surcos
para las semillas, no hay
agua, no hay más
que una canilla para regar
las 19 hectáreas
no hay
pero lo que hay
crece con fuerza

Van a limpiar la tierra
tapiar las ventanas, clausurar
las entradas. Depositan las cosas
en un nuevo albergue
transitorio. El río
esconde la chatarra

Los días contados amenazan
al edificio: el residuo
de lo que no fue, la imagen
de lo que es. No hay
cálculo ni contador
para el silencio

Van a limpiar la tierra

contacto: info@gogymagog.com